El lucro lícito de la madera es responsabilidad de los países de origen: PROFEPA

Ciudad de México.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) verifica, anualmente, 70 mil movimientos de madera y otras mercancías forestales en materia fitosanitaria, procedentes del extranjero, además de otros siete mil embarques de especies de origen silvestre, incluyendo aquellas maderas sujetas a comercio internacional y reguladas por acuerdos multilaterales como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés). México importa madera de varios países sudamericanos, entre ellos Chile y Perú; en los últimos 2 años se han realizado alrededor de 2,000 verificaciones a importaciones de mercancías forestales provenientes de estos países, principalmente madera aserrada, madera perfilada y triplay, en los diferentes puertos mexicanos de altura como Lázaro Cárdenas, Manzanillo, Mazatlán, Veracruz, Guaymas, Ensenada y Altamira-Tampico. Solo 20% de esas importaciones proviene de Perú.  En ambos casos ha habido detección de irregularidades al cumplimiento de las restricciones no arancelarias, que se solventaron mediante consultas bilaterales entre los países, derivándose, como en el caso chileno, programas de trabajo supervisados que reducen el riesgo de ocurrencia de las mismas. En el caso de Perú, que tiene aprovechamientos importantes de madera en su región amazónica, las autoridades ambientales mexicanas han sostenido reuniones de trabajo periódicas con los exportadores de madera y sus representantes en México, para mejorar la calidad fitosanitaria de la madera importada a nuestro país. Hay que destacar que el aprovechamiento lícito de la madera es vigilado por las autoridades de los países de origen y que generalmente la madera que se comercializa internacionalmente no está regulada ambientalmente, porque se trata de especies que no están amenazadas. Al no estar reguladas internacionalmente las autoridades ambientales del país importador no están obligadas a revisar su aprovechamiento lícito en los países de origen, quienes son enteramente responsables de la legalidad de su aprovechamiento y de emitir la documentación que acredite su legalidad. Es importante resaltar que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODD), en su Reporte Mundial sobre los Crímenes contra la Vida Silvestre 2016: “Tráfico en Especies Protegidas”, informó sobre una investigación llevada a cabo por dos años por especialistas de todo el mundo, coordinada por el Consorcio Internacional para el Combate de los Crímenes contra la Vida Silvestre (CITES, Organización Mundial de Aduanas e INTERPOL) en el que México no es un país señalado por tener problemas de tráfico ilegal internacional. En este sentido, México ha sido reconocido, desde su adhesión en 1991 a la CITES, por su papel de promotor de un comercio internacional de especies silvestres que garantice la viabilidad de las poblaciones en vida libre, mediante acciones de conservación y protección, que cumplen con los parámetros de legalidad reconocidos por la comunidad de países, y cuyos beneficios son parte importante en el motor de la economía formal nacional impulsando, a la vez, su reparto justo y equitativo entre los poseedores de los recursos naturales.

 

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